Opinión / Off
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Juan Alberto de la Torre
UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO
Apuntes dispersos acerca de una filmoteca fantacientífica imaginaria a partir de DUNE de Jodorowsky.

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO
Apuntes dispersos acerca de una filmoteca fantacientífica imaginaria a partir de DUNE de Jodorowsky.


FILMTROPÍA
Difusión cultural (más o menos)

28 Festival de Málaga
14-23 Marzo/2025
Volver con…
Después de varias ediciones sin pasar por el Festival de Málaga, esta edición la hemos cogido con ganas, y no nos ha defraudado en absoluto. Lo que es cierto es que no recordábamos la ingente cantidad de actividades que acontecen en tan solo diez días. El festival es inabarcable para todos aquellos de nosotros que lo queremos todo: que nos gusta todo, que nos interesa todo, que queremos ver todo y, además, descansar y comer al menos tres veces al día. Ilusos.
Una de las señales más claras de que un festival ha dejado de ser tan solo un lugar donde más o menos se ven películas y hay cierto número de actividades para cubrir el expediente de cara a las entidades públicas y los patrocinadores que lo sustentan, es el hecho de que nos quejamos los que amamos este veneno llamado cine: lo inabarcable que es. El festival se ha convertido en un espacio vivo, pluricultural, vibrante, e innegable punto de encuentro.
Dentro de este espacio “inabarcable” existe un orden; el caos no tiene cabida, no podría ser de otra manera. Hay muchos festivales dentro del festival: tan solo tienes que encontrar el que más se acomode a tus intereses. ¿Nuevas propuestas? Las hay. ¿Nuevos formatos? También. ¿Óperas primas? Un montón. ¿Tecnología? Por supuesto. ¿Industria? Aquí está todo el mundo. ¿Clásicos? Todas las ediciones traen una joya. ¿Gastronomía? Lo que quieras. Y más cosas que te tendrás que apuntar para la próxima edición, si te gusta picotear por aquí y por allí.
El festival se ha esforzado, edición tras edición, en convertirse en un espacio referente dentro de la industria, donde todos los actores de la misma puedan expresarse, desarrollarse e intercambiar experiencias que, a la postre, conformarán un tejido industrial más resistente. Unos proyectos novedosos y un intercambio de ideas que harán posible que nuevas generaciones se acerquen con más garantías para poder desarrollarse en el ámbito en donde deseen crecer.
Esta edición recién acabada ha supuesto un reencuentro con el festival de nuestra ciudad, con los espacios conocidos —como el cine Albéniz, el teatro Cervantes, etc.—, que se transforman en auténticos lugares donde cualquier cosa puede ocurrir y en donde tuvimos el placer de disfrutar de muchas realidades: diversas, maravillosas, tiernas, duras, aterradoras… todas ellas tienen cabida en esta enorme plaza que es el cine en español.
No somos mucho de recomendar, la verdad, pero puestos a ello no os vamos a recomendar ninguna película. Os vamos a recomendar un documental, que casualmente fue la proyección con la que cerramos el festival. Después de verlo y departir con parte del equipo (Jesús Bienvenido, enorme persona, increíble artista), llegamos a la conclusión de que no había mejor forma de terminar.
Desde que tuvimos conocimiento del mismo, nos apuntamos la fecha en la agenda con rotulador rojo de punta gorda, y no nos defraudó. Así que, si tenéis oportunidad, dedicadle un rato a Lorca en La Habana, de José Antonio Torres Márquez y Antonio Manuel Rodríguez.
La edición ha sido especial no solo por el reencuentro del hijo pródigo (nosotros) con el festival, sino también porque ha supuesto el reinicio de nuestro proyecto cultural Filmtropía, que empieza a andar pasito a pasito, pero seguro, después de varios años sin actividad social reseñable.
Este nuevo comienzo no habría sido posible sin la fuerza, las ganas, la inteligencia y el cariño de los dos nuevos miembros de nuestro proyecto, que han conseguido en muy poco tiempo que vuelva a latir con una fresca mezcla de sangre onubense y malagueña.
Nos vemos con la cultura. Cualquier lugar es bueno.

© Rocío_Muky

© Rocío_Muky

© Rocío_Muky

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